Quizás nadie lea estas simples palabras,
porque el apuro no da espacio a perder el tiempo.
Quizás interpreten lo que sienten y no lo que siento,
porque ya nadie piensa en el absoluto;
la búsqueda de la verdad a fuerza de consenso,
y la verdad queda sujeta a cada forma de pensamiento
entonces las cosas son o no son según convengan.
Quizás nadie lea estas letras amontonadas,
y si las han de leer,
serán consonantes y vocales juntas
que se perderán con el soplo del viento.
Todo es relativo y lo relativo depende,
porque depende de cada sujeto
y cada sujeto no es más que un pequeño fragmento.
Entonces la realidad ya no es,
no hay blancos ni negros, solo grises flameantes...
El compromiso cuesta y si cuesta, incomoda,
por eso es mejor sentir
y mientras dure, valdrá la pena;
más, cuando ya no sienta,
simplemente se ha de cambiar la querencia
y buscar otra escencia a lo lejos.
Quizás nadie lea estas tontas palabras,
porque si hay diferencia de criterios,
con el mayor de los respetos, uno estará equivocado,
tal vez sea un error de concepto, o simplemente
cada uno lo ve distinto, y la verdad seguira sujeta
a lo que cada uno sepa creer como mejor le convenga.
Lo absoluto no existe; lo relativo, si es razonable,
entonces debe ser verdadero porque es parte del sentir.
¿Será que la verdad compromete
y por esto son mas convenientes las verdades a medias?
Quizás nadie lea estas simples palabras,
porque más de un par de líneas ya no son sanas,
porque mejor es un chiste a que un par de frases
me inviten a pensar.. y si no estoy de acuerdo
para qué gastar el tiempo.
Quizás la mentira más efectiva
es cuando esta se hace verdad,
la sutileza del engaño ciega al más cauto
y bajo la mejor de las intenciones
lo bueno se hace malo, y todo lo que busca unir
se transforma en un profundo dividir tajante,
los mediadores se vuelven más extremistas que los extremos
bajo el manto de la falsa reflexión.
Quizás nadie lea estas palabras
cargadas de ironía, cargadas de metáforas nubladas...
¿Y el compromiso queda relegado como mentira
por la verdad de no querer sacrificarse
para lograr hacer lo que decimos querer?
Y la verdad se vuelve ajena, porque cada quién
busca una propia, y al inventarse un argumento
cada cuál tiene una para si, distinta a la del otro.
Quizás ni yo vuelva a leer estas palabras,
porque quizás de asomo me comprometa en una causa
que ni altura encuentre para poder defender
lo que no hay que defender, sino, encontrar..
Leonardo Gastón Edroso.